Aristóteles afirmaba que los humanos obtenemos el placer más sustancial al poner en marcha nuestra curiosidad para explorar el entorno y aprender de él.
Parte del camino que consideraba necesario tomar para llegar a la felicidad implica una habilidad sobresaliente para criticar o defender argumentos. La mayoría hacemos esto de manera constante e inconsciente.
Al conjunto de herramientas necesarias para argumentar de manera efectiva le denominó "retórica", las cuales permiten exponer de manera clara, convincente y concisa los hechos relevantes a la discusión en turno.
Ya escribí anteriormente sobre mis razones para redactar entradas en este blog, la más importante es mejorar la manera en que transmito mis ideas y dado que la retórica es una disciplina encargada de usar el lenguaje de manera efectiva para lograr la persuasión, el estudio de ésta me ha parecido un buen punto de partida.
Parte del camino que consideraba necesario tomar para llegar a la felicidad implica una habilidad sobresaliente para criticar o defender argumentos. La mayoría hacemos esto de manera constante e inconsciente.
Al conjunto de herramientas necesarias para argumentar de manera efectiva le denominó "retórica", las cuales permiten exponer de manera clara, convincente y concisa los hechos relevantes a la discusión en turno.
Ya escribí anteriormente sobre mis razones para redactar entradas en este blog, la más importante es mejorar la manera en que transmito mis ideas y dado que la retórica es una disciplina encargada de usar el lenguaje de manera efectiva para lograr la persuasión, el estudio de ésta me ha parecido un buen punto de partida.
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